Una experiencia que no se pueden perder; visitar este importante monumento arqueológico desde el ingreso se siente ese aire mágico que nos transporta miles de años atras, donde nuestra cultura se desarrollaba sin influencia externa y que sin embargo llego a los niveles de organizacion que se ven plasmados en sus construcciones, textileria, artesania y otros.
Es un circuito lleno de historia que nos deja maravillados, es recomendable para todos, nos enriquece y uno se siente orgulloso de nuestro linaje, que muchas veces menospreciamos cuando en realidad descendemos de una raza con una gran organizacion y cultura, y cuyos vestigios estan tan cerca de nosotros a solo 30 minutos de Lima, en la entrada de Pachacamac.
La ruta a seguir para los que van en movilidad propia es ir por la Panamericana Sur pasando el peaje subir por el desvio que va a Lurin frente a Conchan y pasando la entrada de Mamacona y el Cementerio, nos encontramos con la entrada al Museo de Sitio de Pachacamac.



Lo recomendable es quizas salir temprano para los que no tienen auto toman una combi que pase por Lurin (desde puente Benavides con Panamericana Sur 2 soles) y ahi se puede tomar un suculento desayuno con los infaltables y famosos chicharrones de Lurin, de ahi para que no caminen hasta la entrada del complejo regresan con otra combi por 0.50 y se bajan en la entrada.
Después de haber comido bien rico, pueden iniciar la caminata por la ruta de la historia remontandonos miles de años atras (antes que me olvide una recomendacion en la entrada estan los servicios higienicos hay que aprovechar por que despues estaran muy lejos), en este camino de polvo pero muy bien señalizado y cuidado por la gente del proyecto, uno se va enriqueciendo y se va transportando hacia atras en la historia. El tour puede durar si es a pie aproximadamente 2 horas según el ritmo y el entusiasmo del visitante, mientras que también se puede hacer en auto, pero me sigo quedando con la primera opcion es mas reconfortante.
La zona arqueológica de Pachacámac ocupa un terreno de superficie irregular con una porción alta, formada por prominencias rocosas y hoyadas poco profundas sobre las cuales se levantan los edificios principales; y otra baja, colindante con la playa, cultivada e irrigada hoy con las aguas del río Lurín. Una extensa laguna, denominada "Urpiwachak" o "de los Patos", es el límite de la Zona Arqueológica por el Oeste; una muralla ancha y alta construida con adobes y con sobrecimiento de piedra pizarra (hoy en día se le conoce como Segunda Muralla), marca el límite extremo por el Norte, y es a la vez lindero que separa a las ruinas de los arenales de Lurín. Hacia el este, el área es más ancha, aproximadamente de 1 Km, y se angosta paulatinamente hacia el Este, en un recorrido de cerca de 2 Km., hasta alcanzar la orilla del río Lurín, al pie de las colinas rocosas contiguas al sector "Las Palmas" . El Sur y Sureste presentan como límites los bajos acantilados que dan al río. Por el Noreste y Suroeste se presentan pequeñas colinas y hoyadas.
Lo primero que encontraremos será el Acyahuasi, casa de las mujeres escogidas, restaurada en 1945. Que es la parte más sugerente o vistosa, se restauró en el tiempo que Tello trabajó en la ciudadela, o sea en la década del '40. Corredores de adobe y tierra, un patio enorme, una construcción de dos pisos, rodeada de cuatro puquiales, dan una idea de lo que habría sido en su época el llamado Acyahuasi que, en quechua, quiere decir casa de las mujeres escogidas. Allí vivían, por ejemplo, hijas de curacas, ejercitándose en labores de artesanía, de tejido, preparación de chicha, etc. En ella estaba terminantemente prohibido el ingreso de hombres. En el edifico había una especie de ventanas, que los arqueólogos llaman "ventanas ciegas". Son 28, justamente las que rige el calendario lunar inca, que tiene 28 días.

En tanto el Templo del Sol, que mandó a erigir Pachacútec luego de conquistar Pachacamac, se encuentra en la parte más alta de la ciudadela. Un estrecho pasaje con grandes paredes de piedra, lo lleva al visitante hasta la terraza. Bajando se llega a un lugar que está frente al mar, donde uno queda maravillado por la hermosa vista del Océano. Esta parte, que pertenece al Templo del Sol, conserva sus hornacinas que, a primera vista, parecen asientos, pero, según algunos arqueólogos, era para poner los ídolos de sus dioses y, luego, celebrar un ritual.
Para los que van en auto hay lugares especificos para estacionarlos muy cerca a los sitios de interes.

Entrada al Templo Principal
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Pasaje
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Diferentes vistas del templo principal
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Subiendo a lo alto del templo

Vista del paisaje desde el templo principal es maravilloso por que se pueden apreciar los campos de cultivos y el Océano Pacífico una imagen que no se puede olvidar, uno cierra los ojos y se imagina años atras en ese imponente consturcción.
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Vista panorámica del camino dentro del complejo con caminos bien demarcados y señalizados para llegar a los lugares de interes.
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El Centro Ceremonial de Pachacamac estuvo dedicado a la deidad más importante de la
costa del Perú. Las primeras ocupaciones se iniciaron hacia los 200 a.C. Durante el florecimiento de la cultura Lima se construyeron los primeros templos. El material utilizado y la técnica arquitectónica fueron muy complejos, y van desde los muros de piedra que sirvieron de base a grandes edificaciones, como el Conjunto de Adobitos y el Templo de Urpiwachak, hasta las construcciones de adobitos hechos a mano en el "Templo Viejo". En esta época Pachacamac tuvo una influencia local.
De ahi encontraremos varias edificaciones más que aún estan siendo trabajadas.
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Aqui en uno de las piradimes truncas con rampa la cual gracias a los trabajos del proyecto se ve en todo su apogeo es impresionante.
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Pasandola en familia
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Finalmente, está el Museo de Sitio, donde se conservan el oráculo, cerámicas, telas con primorosos dibujos, máscaras, etc., testimonios que hablan de un pasado magnificiente, que las nuevas generaciones deben aprender a conocer y amar, porque es parte de un patrimonio invalorable, acaso único en la subregión.
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Se puede observar colecciones de cerámica de las culturas Lima y Wari, procedentes de contextos funerarios del Complejo Arqueológico de Pachacamac, principalmente y de otros materiales provenientes de distritos cercanos. Destaca un gran Manto de la Cultura Inca y un ídolo de madera, que sería la representación del dios Pachacamac, así como varios quipus encontrados en la zona.
El ídolo de Pachacamac es de madera y representa la cosmovisión del mundo andino en el siglo XII. Esta tallado formando 3 partes principales. La superior es una figura humana bifronte, que se interpreta como masculino y femenino. La segunda parte es representación de "dragones", felinos, aves y personas con duros atributos míticos. La tercera parte está sin tallar y se supone que es la parte que estuvo hincada en tierra.

Según una leyenda, en el principio del mundo no había alimentos para el primer hombre y la primera mujer y el hombre murió de inanición. Por su parte, el Sol fecundó a la mujer, pero Pachacamac, celoso, mató al hijo que ella dio a luz. Lo despedazó y lo enterró y de sus partes nacieron los alimentos esenciales: de los dientes el maíz, de los huesos las yucas, entre otros frutos y vegetales. Pachacamac era considerado invisible y por tanto no existen imágenes artísticas que lo representen.
Después de ir al museo, por fin un descansito y comer rico dentro de Pachacamac hay un restaurant donde te ofrecen menu a 7 soles y estaba bien rico, tambien hay platos a la carta.

Dentro de las ruinas el INC ha traido perros peruanos para su crianza y para que el publico aprecie este hermoso especimen en muchos entierros se han encontrado perros junto a sus amos, eso quiere decir que ya habiamos domesticado a este fiel compañero y que era bien querido.
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Parte de las instalaciones del bien remodelado y planificado museo de sitio
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Frente al restauran esta es la vista lo máximo no??
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Vista de las instalaciones y el amplio estacionamiento.
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MAS SOBRE PACHACAMAC :
Las primeras referencias escritas sobre este sitio las tenemos por mano de los primeros españoles llegados al lugar: Miguel de Estete, llamado el "soldado cronista" escribió un detallado informe del viaje que Hernando Pizarro a Pachacamac, en busca del oro para cobrar el rescate prometido por Atahualpa.
Debido a su gran importancia Pachacamac ha sido objeto de investigaciones desde los albores mismos de la arqueología en el Perú. Es así que en 1896, Max Uhle (llamado el padre de la arqueología americana) inaugura la disciplina como ciencia, al ser el primer en llevar a cabo excavaciones sistemáticas tomando en cuenta los métodos de la estratigrafía y asociación por contexto. La publicación del libro Pachacamac con los resultados de la excavación es, hasta el día de hoy una fuente imprescindible de consulta para el investigador actual. Desde aquellos años hasta la fecha actual, Pachacamac a recibido a una gran cantidad de arqueólogos nacionales y extranjeros, desde el mismo sabio Julio C. Tello (padre de la arqueología peruana), que reconstruyó en Templo de Las Mamaconas, pasando por Arturo Jiménez Borja (reconstruyó la Pirámide con Rampa N. 2), Alberto Bueno, Régulo Franco, Ponciano Paredes y su actual director, Jesús Ramos.
En 1965, y por insistencia y tesón de Arturo Jiménez Borja, se construye un pequeño pero moderno edificio, cerca a la entrada principal, junto a un área de estacionamientos y una cafetería. Además se habilitó un recorrido para automóviles y omnibuses a lo largo y ancho del sitio arqueológico. Dentro de esta primera sala, que años después, y gracias al aporte de la Fundación Wiese y bajo interés directo de Francisco Wiese se amplia los ambientes del museo a una sala nueva y 4 ambientes para investigación, como son, gabinetes y laboratorios.
Hoy por hoy, Pachacamac recibe a miles de visitantes al año, siendo uno de los atractivos más importantes del país, sin embargo, no recibe el trato que se merece de parte del estado o entidades particulares para sostener y mejorar los servicios y promover las investigaciones en una de las principales caras que muestra nuestra nación al mundo y a nosotros mismos.
El Museo de Sitio fue creado el 1 de julio de 1962, por R.S. Nº 192, con el objetivo de guardar y exhibir los objetos arqueológicos del Complejo Arqueológico de Pachacamac. Se inauguró oficialmente el 21 de Noviembre de 1965, siendo su primer director su fundador y principal impulsor Dr. Alfonso Jiménez Borja. Años después y bajo los auspicios de la fundación Wiese se amplió el museo, con nuevas salas, depósitos y ambientes para gabinetes de investigación.
El sitio arqueológico de Pachacamac es uno de los más importantes del Perú, por su monumentalidad, intención y duración en tiempo. Los restos más antiguos datan de los primeros años de nuestra era, en los inicios de la Cultura Lima, llegando hasta el momento de la conquista española más de 1,500 años después. |